Cuando el diseño funcionaUn día de aquellos, cuando era un vil y pollo estudiante de diseño gráfico allá en Viña del Mar, Alejandro Garretón, que en ese momento era para mi sólo un profesor más (los años me mostraron que el realmente era un Maestro de maestros), me respondió una simple pregunta: “¿Cuándo un diseño se sabe que está bien?” tratando con suspicacia de creer inútilmente que él no tendría respuesta.  “Cuando funciona” me respondió. Y me dejó callado.

Ya han pasado cerca de 11 años desde ese acontecimiento. Caminando por los pasillos del supermercado en una situación muy cotidiana, haciendo la compra, cai en la cuenta de qué significaba.

Andrea, mi mujer, estaba en la duda de cual mayonesa comprar. En un momento ella sostuvo en cada mano dos sachets de mayonesa, una marca en cada mano, ambos amarillos y del mismo tamaño.
Me preguntó: “Cuál es mejor?”… mi respuesta: “no lo sé, ambas, creo yo”…Recurrí a un segundo factor determinante: el precio. Una era $80 más barata que la otra, pero seguí en la duda… ¿significa algo elegir el más económico? ¿o es mejor el de $80 más? Le pasé de vuelta a mi chica los envases. “Decide tú” le dije.

“¡¡Éste!!” decidió. Me acerque para mirar y le pregunte el por qué.

“Porque me tinca más, es más bonito” Me dejó tan perplejo como Alejandro hace 11 años atrás… y ahí se me juntaron las piezas. Puede que a tí, amigo lector, te suene muy elemental este posteo, pero debo decirte que contar esto, es como contarle a alguien una situación chistosa en el que “hay que estar ahí” para entenderlo. Es lo mismo. Te lo cuentan, no estuviste ahí… y no tiene gracia. Buuuh!

Pues bien.  Ahí estuvo el diseño. Ahí estuvo el esfuerzo, la “mente”. La decisión como diseñador. En ese segundo de la vida donde alguien toma una determinación como consumidor (usuario, espectador, etc, etc… es lo mismo en el contexto) por lo que le “tinca”, lo que le “gusta”.

¿Dónde se sostuvo la decisión tomada? en el nivel de trabajo del diseño, ni siquiera en el diseño del envase, puesto que eran ambos iguales, más bien en el diseño del impreso. Uno era mas detallado que el otro, era más “en serio”, por lo tanto sacas por conclusión que se invirtió en un mejor trabajo de imagen, por lo que sacas por “sub-conclusión” que es porque la compañía tiene más recursos, por lo tanto le va mejor, por lo tanto sus productos son buenos. Como se dice, una cosa lleva a la otra.

Me quedé finalmente con dos cosas: con una, algo idiota, sonrisa en la cara al saber que nuestra profesión, aunque sea por un pequeño detalle, vale la pena. Y con una clara, concisa y lógica conclusión en la cabeza: Hagamos que el diseño funcione, siempre.

Saludos!