Me refiero a las buenas ideas.
Hasta esta década era inapelable el hecho que a las agencias, digamos tradicionales, se les atribuyera el 100% de la creatividad en la publicidad. Es obvio, para eso están ahí. Todo dentro de un marco de campaña implementada, o por lo menos gestionada, por ellos mismos.
En estos días la cosa es un poco bastante distinta. Ya que, como todos sabemos, existe un medio de comunicación que ha revolucionado tanto la manera de hacer publicidad como la forma de vivir: Se llama Internet, y vino para quedarse.

Surge entonces un segundo tipo de agencia: la interactiva, formulada para el desarrollo de la publicidad y abrir nuevos caminos a través de este medio.

Es aquí cuando parte la disyuntiva en cuestión: los últimos años a la fecha han significado un pequeño dolor de cabeza el tema de gestionar la publicidad desde el punto de vista desde el cliente. Esto se debe a que todo el pool publicitario de una campaña comprende los medios offline y online, incluso comunicando sus flujos entre ambas.
Esto significa para el cliente confiar la idea creativa y la línea gráfica, pero… ¿a quién?… lo común, históricamente, es hacerlo a partir del trabajo de lo que una agencia tradicional genere y luego de eso la agencia interactiva llevará su versión y la implementará respetando la idea gráfica y publicitaria a la web, como corresponde.

Pero ¿qué pasa cuando la campaña es sólo en medios online?
He aquí un grandísimo factor que nosotros, las agencias interactivas, debemos saber manejar. O más bien Evangelizar. Al parecer aun estamos levemente con una tacha de implementadores de ideas, que hay que saber cómo forzar para pasar a ser generadores de ideas, frente al cliente.
El expertise con el que contamos nos da la total capacidad natural de gestar miles de buenas ideas: conocemos el cómo, el qué y el cuándo del medio.
Siento que es hora de posicionar nuestra capacidad de generar creatividad, gráfica y conceptos sólidos delante de la implementación de la cual somos, o deberíamos ser ya, los expertos en la materia.

Eso nos haría el doble de eficaces… y el cliente estaría doblemente feliz.